El campeonato ha terminado, ya se supo el campeón, quiénes descendieron a través del descenso directo, quiénes han jugado las promociones y quiénes las están jugando. Huracán, Quilmes y River van a arrancar el torneo que viene en la segunda división del futbol argentino. Los dos primeros ya han estado en el Nacional B y conocen cómo jugar en esa divisional; pero River, es la primera vez en su historia que desciende y deberá "acostumbrarse" a jugar aunque sea por un año.
Los malos momentos no pasan sólo por lo futbolístico, alrededor de todo encuentro deportivo, o por lo menos de la mayoría de ellos, aparecen negocios, arreglos con barras, "aprietos" a árbitros, incentivos a través de muchísimo dinero, y muchísimas cosas más. River no fue la excepción, y cómo ya hemos visto otros casos, por ejemplo, el año pasado con el descenso de Rosario Central, los hinchas (mal llamados de esa forma) desatan toda su ira contra su club, su segunda casa, ese lugar en dónde pasan más tiempo que en su propio hogar. "No es la muerte de nadie", dicen algunos; pero ¿ellos que saben lo que es perder la categoría?¿Acaso están en el sentimiento de cada espectador del futbol?¿Tienen la posibilidad de leer los pensamientos más profundos? Cada uno reacciona de la manera que puede, se expresa a través de lágrimas, llantos que no terminan nunca, golpes de puños, bronca, desazón, impotencia...
Los hechos de violencia se pueden relacionar con el momento que está pasando Argentina como sociedad. Las personas, muchas veces asisten a los partidos de fútbol sólo con el hecho de poder distraerse un poco de lo que es la realidad de cada día; el trabajo, la escuela, la universidad, las responsabilidades, los problemas personales, etc. Pero en vez de separarse de todo eso que ocurre, se impregna en cada uno y comienza a fomentarse más y más. El árbitro hace sonar el silbato para terminar el encuentro y ahí es en donde empieza el momento de la verdad; butacas que vuelan por los aires, golpes de puños que van y vienen, balazos de goma, tiros, navajas, cuchillos, zapatillas y todo tipo de otros elementos contundentes que cada uno tenga en su poder. La ira se apodera del lugar, del estadio de fútbol. La violencia se torna caótica y hasta los mismos policías tienen que ser transladados de urgencia para que puedan atenderlos. Hinchas que no reciben atención médica porque los "barrasbravas" tomaron el club, heridos, muertos...
Un encuentro de fútbol ya no es más un espectáculo deportivo como lo llamaban anteriormente, es un momento de crueldad y masacre, violencia por doquier y vergüenza.
La Copa América llega en este 2011 con graves hechos producidos en diferentes canchas del país. Esperemos que esto deje de ocurrir y que las autoridades tomen conciencia de lo que está pasando.
Por un futbol sin violencia. Por un fútbol para TODOS.