Se acercaba una fecha Patria,
pero no todos estaban dispuestos a celebrar el 25 de mayo como todos los años,
por eso la noche fue especial para algunos. El festival de boxeo en Rosario dio
que hablar y se llevó sueños cumplidos en algunos participantes.
La
noche de sábado comenzaba para los rosarinos. Boliches, bares, restaurantes y
lugares de entretenimiento estaban primeros en la lista para este fin de
semana, pero el Club Sportivo América se calzó el traje de animador.
El “Día
de la Patria” pasó desapercibido, nadie más iba a comer locro o empanadas, sino
que iban a sacar su entrada y se disponían en la popular del club para
disfrutar del espectáculo que se venía. La ASB –Asociación Santafecina de Box-
era la fiscalizadora, mientras que IMAD producciones, Olimpia deportes y UOCRA
Rosario auspiciaban. Las 22 horas se acercaban, el club estaba en su totalidad,
la ansiedad y los nervios se apoderaban del público; de un momento a otro las
luces se fueron desvaneciendo y sólo el ring quedó iluminado, el presentador se
dispuso en el centro y comenzó la noche a pleno boxeo.
El
amateurismo que copaba el estadio trajo consigo la primera pelea. Las mujeres
fueron las encargadas de comenzar a animar el show, se subieron al ring y los
golpes de puño no dejaron que se saquen diferencias; fue un empate, el único empate de toda la
noche.
Allí
empezaba todo, pasando por distintos pesajes, edades y resultados, llegaba la
hora de una de las peleas más esperadas, un debut. Carlos Alanis, más conocido
como Carlitos, practica desde los 7 años junto a su padre y la noche del sábado,
día en el que cumplía 15 años fue su ansiada presentación. Hacía un año atrás que tenía su licencia para boxear, pero
no se le daba su oportunidad. Llegó el día, alrededor de las 23:30 el
presentador dio a conocer que con 41kg cada uno, la próxima pelea era la de
Carlos Alanis vs Axel Dazeto, el primero oriundo de Rosario; el segundo, de
Totoras. Si bien fue un arduo enfrentamiento, Carlos, el debutante, no perdía
sus esperanzas de coronarse con una victoria; fue así que finalizados los tres
rounds correspondientes,
ganó por puntos. Las tribunas laterales explotaron, aplausos y aliento
ensordecedor bajó de cada una de ellas. Carlitos estaba feliz, la mejor noche
de su vida, un sueño que pudo cumplir.
Un
corte se dispuso en medio de las peleas, 10 minutos para despejarse de tantos golpes.
Cada uno podía ir a dar una vuelta por el club, comer algún choripán o tomarse
una cerveza, todo estaba planificado para la comodidad de la gente dentro del
festival de boxeo en Sportivo América.
Pasado el
“mini entretiempo” siguieron las peleas amateur, dos más antes del único
combate profesional. Arnaldo Benítez y Santos Villalba en supermediano, a 6
rounds, eran los protagonistas y el centro de atención como profesionales. “Rompe
huesos”, apodo con el que llamaban a Benítez, fue lo que sonó toda la velada.
Cánticos a favor y en contra, aplausos y silbidos. Fue una pelea muy disputada,
ninguno podía sacar mucha diferencia por sobre el otro, salvo alguna serie de
golpes que mostraba Benítez. Finalmente, Arnaldo Benítez capturó la victoria,
por decisión de los jueces y su puntaje, ganó la última pelea de la noche.
Las luces se fueron prendiendo de a poco, la gente se fue
retirando del lugar, los familiares a saludar a los boxeadores y cada uno
emprendió camino a su casa. Noche de boxeo si las hay, velada para el recuerdo
para el debutante, aplausos llevados y victorias gloriosas.
