Una jornada palpitante se acercaba, pero otro tropezón casi se
convierte en caída.
La felicidad por conseguir una entrada para viajar a Boedo y
seguir prendidos en la punta, se vio opacada. Pareciera que la indignación
comenzó el día en que desde el club Newell´s Old Boys se anunciaba la cantidad
de entradas emitidas por la gente de San Lorenzo -un equipo que viene en caída
y arrastra malos resultados futbolísticos, torneos tras torneos-.
Si bien 2500 entradas son una buena cantidad, los leprosos no se vieron muy contentos con esta iniciativa por parte de los de Boedo; es que estando en la pelea por la obtención de un nuevo título, la gente quiere seguir a su equipo a la cancha que sea y esta oportunidad era la mejor porque a Buenos Aires llegás en solamente tres horitas. El miércoles se anunció que la venta comenzaba al día siguiente, pero lo malo fue que de las 2500 entradas que se otorgaban, 500 se iban a poner a la venta del público y las 1500 restantes, iban a ser destinadas a la subcomisión del hincha, dirigentes y filiales. Esto puso de mal humor a muchos de los leprosos que viajan habitualmente en autos particulares.
Jueves 24, vísperas de feriado. Larga cola de hinchas de Newell´s desde la madrugada esperando por una entrada, una de las 500 que estaban disponibles. No lograron abrir las boleterías que en menos de una hora ya habían arrasado con todo, lo raro fue que nunca parecieron 500 entradas, sino 100. En ese momento la gente comenzaba a molestarse, muchos estaban desde el día anterior y no pudieron conseguir nada; el maltrato por parte del club se hizo presente y nadie hizo nada. O por lo menos eso fue lo que sintieron varios de los hinchas que presenciaron ese momento.
Quedarse sin entrada fue feo, pero lo peor vino después, el partido disputado entre Newell´s y San Lorenzo. Para la mayoría de los leprosos un partido para el olvido, un encuentro que si lo ganaban los rojinegros quedaban punteros cómodos. Solamente un punto los distanciaba de Boca, y llegando a la victoria, los dejaba en soledad mirando a todos desde lo más alto, pero todo eso era un sueño, una ilusión… Llegar a Boedo con todas las esperanzas y que se derrumbe todo es lo peor que le puede pasar a un hincha; si bien los cálculos matemáticos todavía dan para obtener el campeonato, cuando Boca se corta solito y solo, es difícil que se caiga.
Con una ventaja de 2 goles en el primer tiempo, Newell´s parecía que ya tenía dominado el partido, pero no, llegó el segundo tiempo y 3 goles sentenciaron la derrota del equipo del Tata. Pitada final y a otra cosa. Bronca, desazón, tristeza, indignación. Nada alcanza para poder describir ese momento. Los hinchas que tuvieron la posibilidad de viajar, seguramente volvieron con cara de no muchos ánimos; los que lo vieron por tv o tuvieron a mano una radio, una desesperación porque no pueden hacer nada. Apagar todo, irse a dormir, descargarse mediante las redes sociales, gritar, echarle la culpa a alguien, quedarse sentado, llorar, desilusionarse…
La indignación que se vio desde un principio con respecto a la venta de entradas y la cantidad que estaba a disposición del pueblo leproso, se calcó en el resultado del partido y en las caras de los hinchas.
Lo único que queda es salir adelante y pensar que este tropezón no es una caída, sino un golpe para ponerse de pie. Hace tan solo tres meses atrás, pelear el campeonato era una cosa impensable para casi todos, pero gracias al trabajo de un cuerpo técnico excepcional, la lepra vuelve a los puestos de los que nunca debió salir y hay que recordar, como decía Simón Bolívar: “El arte de vencer se aprende en las derrotas".
Si bien 2500 entradas son una buena cantidad, los leprosos no se vieron muy contentos con esta iniciativa por parte de los de Boedo; es que estando en la pelea por la obtención de un nuevo título, la gente quiere seguir a su equipo a la cancha que sea y esta oportunidad era la mejor porque a Buenos Aires llegás en solamente tres horitas. El miércoles se anunció que la venta comenzaba al día siguiente, pero lo malo fue que de las 2500 entradas que se otorgaban, 500 se iban a poner a la venta del público y las 1500 restantes, iban a ser destinadas a la subcomisión del hincha, dirigentes y filiales. Esto puso de mal humor a muchos de los leprosos que viajan habitualmente en autos particulares.
Jueves 24, vísperas de feriado. Larga cola de hinchas de Newell´s desde la madrugada esperando por una entrada, una de las 500 que estaban disponibles. No lograron abrir las boleterías que en menos de una hora ya habían arrasado con todo, lo raro fue que nunca parecieron 500 entradas, sino 100. En ese momento la gente comenzaba a molestarse, muchos estaban desde el día anterior y no pudieron conseguir nada; el maltrato por parte del club se hizo presente y nadie hizo nada. O por lo menos eso fue lo que sintieron varios de los hinchas que presenciaron ese momento.
Quedarse sin entrada fue feo, pero lo peor vino después, el partido disputado entre Newell´s y San Lorenzo. Para la mayoría de los leprosos un partido para el olvido, un encuentro que si lo ganaban los rojinegros quedaban punteros cómodos. Solamente un punto los distanciaba de Boca, y llegando a la victoria, los dejaba en soledad mirando a todos desde lo más alto, pero todo eso era un sueño, una ilusión… Llegar a Boedo con todas las esperanzas y que se derrumbe todo es lo peor que le puede pasar a un hincha; si bien los cálculos matemáticos todavía dan para obtener el campeonato, cuando Boca se corta solito y solo, es difícil que se caiga.
Con una ventaja de 2 goles en el primer tiempo, Newell´s parecía que ya tenía dominado el partido, pero no, llegó el segundo tiempo y 3 goles sentenciaron la derrota del equipo del Tata. Pitada final y a otra cosa. Bronca, desazón, tristeza, indignación. Nada alcanza para poder describir ese momento. Los hinchas que tuvieron la posibilidad de viajar, seguramente volvieron con cara de no muchos ánimos; los que lo vieron por tv o tuvieron a mano una radio, una desesperación porque no pueden hacer nada. Apagar todo, irse a dormir, descargarse mediante las redes sociales, gritar, echarle la culpa a alguien, quedarse sentado, llorar, desilusionarse…
La indignación que se vio desde un principio con respecto a la venta de entradas y la cantidad que estaba a disposición del pueblo leproso, se calcó en el resultado del partido y en las caras de los hinchas.
Lo único que queda es salir adelante y pensar que este tropezón no es una caída, sino un golpe para ponerse de pie. Hace tan solo tres meses atrás, pelear el campeonato era una cosa impensable para casi todos, pero gracias al trabajo de un cuerpo técnico excepcional, la lepra vuelve a los puestos de los que nunca debió salir y hay que recordar, como decía Simón Bolívar: “El arte de vencer se aprende en las derrotas".