18 de noviembre de 2010

NO TERMINA HASTA QUE TERMINA.

Newell’s Old Boys perdió contra Racing Club y no estaba en sus planes. El encuentro se desarrolló a estadio lleno y con un reconocimiento espléndido hacia el equipo.

Eran las 19 en la tarde del domingo 14 de noviembre de 2010, el sol ya se estaba escondiendo, el cielo permanecía nublado como todo el día y con amenazas de lluvia; pero la gente seguía con su fe intacta y por ese motivo se acercó al Estadio Coloso Marcelo Bielsa.Las calles estaban cortadas, por el Boulevard Oroño pasaban los autos con colores rojos y negros. Las personas miraban a sus alrededores como cada domingo esperando el partido y buscando algo que hacer mientras aguardaban a que comience el encuentro.
La policía estaba montada en sus caballos, manejando sus patrulleros y custodiando con sus perros. Las banderas flameando; los globos y las bengalas permanecían guardados para luego ser utilizados en la entrada del equipo al campo de juego.
La gente que concurría al lugar del hecho, estaba vestida de sport y transitaban tranquilas por las inmediaciones del estadio. “Entrada o carnet en mano”, decían los policías. Avanzando hacia la entrada de la popular local, un matrimonio va caminando con sus dos pequeños de la mano y sonrientes; por otra parte, los abuelos con sus radios escuchando la previa del partido, los niños con sus camisetas rojinegras y las chicas y chicos acercándose a los molinetes para poder pasar.
Ya dentro del estadio, detrás de las rejas y paredes que lo envuelven, podemos ver a las miles de personas que transitan de un lado hacia el otro haciendo una gran fila para poder entrar y así, ver al club de sus amores.
En la tribuna local, llamada Diego Armando Maradona, había un chico con una caja no muy grande que en su interior contenía unos pequeños libros de cuentos dedicados al fútbol. El Ministerio de Educación de la Nación Argentina propuso un plan de lectura para que se desarrolle desde la fecha 14, hasta que se termine el Torneo Apertura 2010. Este proyecto fue bien visto por los hinchas rosarinos, ya que antes de que empezara el encuentro se acercaban a las personas que repartían mencionados cuentos. Mientras los leían, comentaban: “Que buena idea, la verdad es que son muy lindos y te llegan mucho”. El nombre de la primera entrega era “Pasión por leer”.
Eran las 20.45 y la reserva de primera división ya había terminado el partido; que por cierto, fue triunfo leproso por 3 a 0. La “Guardia Imperial” (hinchada de Racing Club) agotó todas las entradas y con sus cánticos y banderas llenaron la popular visitante rodeando de color la noche de Rosario. Los hinchas de “La Hinchada Más Popular” (hinchada de Newell’s Old Boys) comenzaron a repartir los globos rojos y negros a todas las personas para poder con eso, comenzar a armar lo que luego sería una fiesta.
La voz del estadio anunció los equipos. Eran las 21 y explotó el estadio como cada partido, se escucharon todos los cánticos habidos y por haber, la hinchada agradeció a los jugadores con aplausos que a más de un hincha le quedaron las palmas rojas, las gargantas deliraban de alegría y los niños obnubilados porque nunca habían visto algo igual. Eran las 21.10 y comenzó el partido.
En medio del encuentro, a los 20 minutos del segundo tiempo, la hinchada local tomó el mando, se subieron al alambrado y comenzaron a tirar bengalas; fue ese momento en que el árbitro decidió parar el partido por unos minutos. Las personas querían ver rodar la pelota de nuevo y en repudio a los hechos de violencia que pudo haber desatado esa interrupción comenzaron a cantar al unísono: “Newell’s de la gente”. Los jugadores del plantel de primera entraron en conversación con los chicos que seguían en el alambrado y en unos minutos lograron convencerlos de que se bajen. Todo volvió a la normalidad, hasta que se desató la locura hacia el árbitro. Ese señor que tiene la posibilidad de dirigir y que se torne todo en paz, no colaboró luego de la detención; comenzó a cobrar injustamente en contra del local y la gente enfurecida no se quedó callada y le hizo saber lo que sentía.
Minutos antes de que terminara el encuentro, los visitantes marcaron dos goles en solamente dos minutos. Los albicelestes celebraron contentos. Los rojinegros sumaron su segunda derrota consecutiva (Torneo local y Copa Sudamericana).
Quedar eliminado de un certamen internacional y perder sin merecerlo, no quiere decir que sean menores que los rivales. Newell’s volvió de Ecuador con la frente en alto. El recibimiento y la despedida del equipo en cuanto el árbitro pitó su silbato contó con un interminable aplauso hacia los protagonistas que desde hace mucho tiempo, hacen historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario